El lavado de un suelo, responde a la cantidad de agua que recibe, a su capacidad de
escurrirla o no. Ya que las ideas de un suelo “pobre” responde a su adecuación
al crecimiento de las distintas plantas.
Por ejemplo: un suelo mal drenado, luego de una inundación, se compacta
tanto durante el secado por evaporación (es un movimiento vertical)
que, sus posibles nutrientes, quedan limitados en un compacto arcilloso
que, ademas luego, resulta lento en incorpora agua. Por esta razón es
que por costumbre, se suelen evitar a las regiones bajas. Dejando en
claro que, un suelo compacto es un suelo con nutrientes, en condiciones
de difícil acceso para las plantas. Como así también que, un suelo
compacto o en aquel que se forman charcos, siempre resulto en un tipo
de suelo a mejorar, luego de observar y distinguir su naturaleza,
tratando de ver su sucesión posible y luego definir a nuestras
actuaciones en el tiempo.
La idea de pobreza se asocio tanto con cuanto capital que, se desestimo
a la idea de miseria que, es mas clara en su aplicación en mejoras.
Claro que, hay pobres y ricos que son miserables porque, todos podemos
tener malas costumbres. Y que la miserabilidad es directamente
proporcional a la riqueza, lamentablemente se confirma en el rechazo a
desarrollarse como hombre, lo cual es excluyente del egoísmo, y el
egoísta, mientras lo ejerce, no puede ser, todo lo demás que le es
posible, dándonos que miseria es egoísmo. Todo se pone mas enredado ya
que como sin ego, no descubrimos a nuestro entorno, sin egoísmo no lo
practicaríamos y sin la experiencia propia, no podemos distinguir nuestra naturaleza de conocer y pensar, después, solo queda enfrentarse a madurar, desarrollo dentro de una especie, yo la llamo hombre.
Y al igual que con la personalidad, con un poco de madurez, un suelo puede desarrollarse a algún nivel siguiente.
Tal vez, el desarrollo de nuestro jardín pueda favorecer en algún aspecto a la realización personal.
Cultivar nos aporto a la palabra culturar y esta a la palabra cultura.
Y como nos acostumbramos a ser inmaduros y superficiales, perdemos de
vista a los legados y las sucesiones, que caracterizan a nuestra
historia y luego a nuestro saber en común a todos los hombres que nos
han precedido.
Al observar nuestro jardín debemos tratar de dejar fuera a nuestro
miserable. Y, tanto mejor si consideran a las partes y al todo, desde
un punto de vista holístico, con un poco de humildad y respeto.
Un suelo convencionalmente pobre podría ser, una tosca, un suelo
arenoso, un suelo rocoso. Sin embargo, desde el comienzo de la
agricultura, sobre los suelos se aplicaron diversas labores de mejoras
y mantenimiento de este para alguna producción determinada o bien para
que este se desarrolle en una dirección favorable a las plantas (o
especies de plantas) que en el pretendemos se desarrollen con bien.. Ya
que, después obtenida alguna producción o producciones, el suelo
original quedo modificado, en su cantidad de nutrientes, condicionando
a temporadas de reposo y recuperación o labores para que recupere sus
propiedades.
Luego, los viajeros de todos los tiempos han exportado/importado
diversas especies a tierras de donde no eran nativas, sea por ver en
ello oportunidades o respondiendo a alguna curiosidad o para no
cambiar su habito alimenticio, etc.
La mayoría de nuestros productos de huerta incluyen realizar
significativas modificaciones que permitan la producción, siendo estas
principalmente de reproducción sexual, los nutrientes no resulta
conveniente que escasee.. Con estas labores se modifica a la
naturalidad propia de ese suelo. Ya que, casi todas ellas son nativas
de otras partes del mundo que, a veces podrían ser análogas a nuestro
jardín aunque, la mayoría de la veces no. (bueno, en general, las
especies nativas, en cualquier zona del mundo, no suelen coincidir con
las mas abundantes en esos sitios, en la actualidad)
La capa fértil o llamada tierra negra madura, es efímera, de allí que
las plantas en su ambiente natural, se dedican a conservar al suelo e
incluso en marcar condiciones selectivas sobre otras plantas posibles
de ser vecinas. Nuestros jardines, en general, están expuestos a un
sistema muy forzado en la producción de nutrientes, al colocar a
diversas plantas estacionales muy cerca la una de la otra, sea por la
distancia de su masa aérea o por su desarrollo radical o por la
profundidad del desarrollo radical que sea característico para esa
planta que, según lo suelto que se encuentre el suelo les fijara otras
condiciones que, puedan resultar desfavorables al crecimiento.
Las estrategias de la preparación de un suelo, siempre han obedecido a
un análisis de costos y beneficios. Y sobre todo porque, quien realiza
una explotación sobre un suelo, es aquel que compro una superficie de
tierra por la renta posible esperada y no por ser aquel que “resulte
de saber de ello”. Los modelos de negocio, renta en función del
tiempo, riesgos, certidumbre, tiempos de verificación, dieron la
naturalidad de muchas practicas productivas, de las cuales hemos
receptado una amplia variedad de opiniones claramente negativas. Con
los herbicidas a la cabeza, el efecto de los fertilizantes sobre los
ecosistemas vecinos, las practicas de desmontes o desmantelamientos,
relleno de humedales, etc.
Esperar que un modelo de negocio agropecuario rentista (como tantos
otros ejemplos que podemos tomar), resuelva con eficiencia
“holística” es por lo menos ingenuo. Al igual que, creer que al crear
actividades lucrativas de denuncia, sera la solución.
Proponerse acceder a las soluciones a una red de problemas a resolver,
seria el primer paso.
Las actuaciones de un grado de miseria sobre la que se pueda realizar
observaciones para modificar, podrían algún día resultar de un tiempo
pasado.
Es aun bastante común ver practicas en los jardines que tienen una muy
baja racionalidad, desde donde se miren. Estas actuaciones, suelen
resultar de hábitos de repetición y copia, como en tantas otros casos
que, en algún momento, al descubrirnos en un error, podremos iniciar
otra forma de actuar.
Con el mantenimiento del pasto, aquella cubierta verde, que comprende
a diversas variedades de gramíneas. Que, desde los tiempos de los
grandes herbívoros, resultan en ser la cubierta natural del
“pastoreo”. Tienen, adaptadas adecuadas estrategias para permanecer
como especie, según sea su latitud nativa y el tipo de herbívoro que
se alimentaba de ella. De todas las labores del jardín, esta es una de
las que nos marcara un ritmo anual regular, ya que es la de mayor
producción en ese lugar.
Por lo tanto, la razón nos señala que, si al cortar el pasto se lo
retira del lugar y mas seguido, durante los meses de mayor
crecimiento, el razonamiento asociado a ello, debería ser debilitar lo
hasta provocar una desertificación del suelo que cubren.
De igual forma. Si todo lo que se produce en un jardín es podado y
retirado del lugar, tendrán a 2 posibles situaciones: un jardín que
experimenta a una desertificación progresiva. O bien, la conducta de
importar abonos en compensación y crear una naturalidad, por su
abundancia, que ahora resultara en ser la contaminante de otros seres.
De allí que se puede decir que todo suelo llamado pobre, pensando sin
miseria, puede resultar en convertirse en el suelo apropiado en
términos exigente de eficiencia, renta, etc.
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