Pensar en la hidratación del suelo y la insolación del suelo y de la superficie aérea de una
planta. En simultaneo desde un punto de vista físico y químico, nos permitirá una mejor
comprensión de si nos corresponde alguna labor especifica o que en general distinguir que
todo sucede dentro de lo “conveniente”.
Todos los suelos que pueden retener mejor al agua de lluvia o riego,
serán aquellos que contienen sustancias gelificantes y propiedades
coloidales. En general responderá a la presencia de arcillas en su
composición, pudiendo también responder a conductas de microorganismos,
bacterias hongos, esporas de alguno de estos o de plantas inferiores,
en otros caso cenizas volcánicas, limos.
Como ejemplo, desarrollare mas a las arcillas, ya que estas no se
explican como tantas sustancias de pequeño tamaño y largo que, su
capacidad de retener al agua dependerá de la tensión de la solución del
agua y las posibilidades de retener por capilaridad físicamente o a
manera de una esponja hidratada algunas cenizas, al igual que un polvo
de ladrillo y los microorganismos durante su ciclo de vida, también
incluye la liberación gradual del agua que contienen.
Las arcillas, resultan de la fina reducción de silicatos (de diverso
origen) cuando son arcillas, reúnen una propiedad de contener agua
asociada a su estructura a esa agua la liberan a temperaturas mayores
de 300°C, o sea que, en su molécula contiene agua asociada y por ello
son arcillas. También tienen la capacidad de incorporar una mayor
cantidad de agua, mientras lo hace es un buen soporte para el
desarrollo de las plantas.
Cuando un suelo arcilloso se compacta se debe a que la cantidad de agua
que a esa temperatura ambiente, se pudo evaporar fue mucha mas de la
que a sus plantas le hubiera resultado conveniente.
La compresión de un suelo arcilloso que resulta de la evaporación es
para muchas plantas una catástrofe. Cuando el resultado de esa
evaporación, nos resulta visible a simple vista, sea en el progresivo
cambio de color y la producción de pequeñas grietas. Podríamos
adjudicarles una relativa compresión de volumen del 50 al 100% del
volumen inicial recién hidratado por completo. Y, eso es mucho. Durante
sequías suficientemente prolongadas temperatura, viento, la compresión
nos resulta difícil de imaginar ya que es proporcional al espacio que
progresivamente va dejando cada molécula de agua al evaporase. Mientras
a simple vista, la observaremos como seca y secándose a todas las
plantas que estén pasando ese estado del suelo. Puede ser que hayan
visto zonas que experimentan esas catástrofes naturales de formas
periódicas y como se recuperan luego de que varias especies, actúan
sobre ese sitio. En general, alguna zona que se inunda regularmente o
que sea elevada y/o expuesta a vientos suficientes, con insolación
continua.
Al regar uno debe actuar en complementación a las lluvias como a otros
factores climáticos.
En general las lluvias, según cuan copiosas sean, realizan sobre la
superficie del suelo un efecto que se a dado en llamar de “planchado”,
tratando de describir a el estado de su superficie después de la
lluvia pegando sobre él . También puede ocasionar un endurecimiento de
su superficie y como este ultimo, reduce la penetración del riego
posterior, es que se incluye a la labor de carpir, en general durante
el crecimiento de todo cultivo. También, por ese motivo, reforzar
cunado hace falta a una cubierta, de materia orgánica u hojas en su
superficie, resulta en una buena practica que, también puede desplazar
a la necesidad de carpir el suelo. (siempre que se carpe, algunas
raíces serán podadas, por esa practica).
La insolación, en algún momento cálido del año, podrá elevar a la
temperatura de la superficie del suelo, a tal punto que, ademas de
evaporar mas agua de el, reseque a las raíces superficiales de
nuestras plantas. También con una cubierta orgánica u hojas en su
superficie se resuelve este inconveniente. Luego, también, según las
características de algunas plantas, las diferencias de temperatura
bruscas, como regar con agua de poso (+-5°C) que suele ser fresca,
sobre un suelo insolado (+de 30°C) puede dañar a sus raíces.
De allí que en pequeñas extensiones de tierra, la recomendación es no
dejar al suelo descubierto.
El sol sobre las hojas de una planta, le da a su dinámica biológica,
una gran actividad. Y, en consecuencia, la necesidad general de agua y
nutrientes sera mayor. Y, según sea esta, las plantas se adecuaran de
la mejor forma posible. Por ejemplo: en un cerco perimetral, podrían
necesitar de él que este bien frondoso, pero, si las plantas por una
insolación que les resulte en exceso, pueden dejar caer algunas de sus
hojas o bien dejar que se marchiten.
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